¿Cómo es un tratamiento Zen Shiatsu?


por Ari Ben

Un tratamiento de Zen Shiatsu se lleva adelante cuando acordamos (terapeuta y paciente) objetivos a alcanzar. ¿Qué quiere decir esto? En ponernos de acuerdo en cual o cuales son las metas a las que queremos llegar durante el tratamiento. Muchas veces sucede que lo que el paciente creía o sentía que era el motivo de su consulta, luego esto pasa a otro plano. O sea que el síntoma es sólo la punta de un iceberg.

En el transcurso de las sesiones y en la medida que se van cumpliendo las pautas, llega un momento entonces de un “barajar y dar de nuevo”; le pregunto al paciente si quiere que lleguemos a otro estadío o finalizamos el tratamiento.

Por ejemplo: una mujer de 35 años me consulta por una contractura “histórica” me dice, en el cuello y hombro del lado derecho. Acordamos el objetivo: que la contractura desaparezca.  Cuando viene a la tercer sesión ella me relata que no solo se le fue la contractura sino que se siente más relajada, que duerme mejor y que comienza a darse cuenta del mecanismo emotivo que aparece detrás de la contractura. Muy bien, es ahí donde le planteo si quiere trabajar, ahora y como nuevo objetivo, las emociones que disparan estas contracturas. Acepta y continuamos las sesiones. Fueron tres sesiones más hasta que pudo conocerse desde otro lugar. No precisamente del lado racional, sino, del energético- corporal.

En muchas ocasiones el paciente decide continuar pero ahora desde otro punto de vista sobre sí mismo. Desde un “recordar” a su cuerpo y a volver a conectarse con su propia energía.  Muchas veces el estrés, producto de la sociedad en que vivimos casi sin pausas, produce esta disociación.  Olvidamos “escuchar” al cuerpo. Es por ello que además de los masajes, acordamos qué cambios podemos ir haciendo en nuestra manera de vivir, como ser la respiración,  el modo de comer, etc.

Tal vez las enfermedades no sean otra cosa que una estratagema de la Vida para que recordemos  Quienes Somos.

Zen Shiatsu = Autocuración


por Ari Ben

El Shiatsu (shi= dedos, atsu= presión) es una terapéutica de origen Japonés y su aplicación es mediante un masaje. La relajación que se alcanza es muy profunda, a tal punto que consigue estimular las propias defensas naturales del paciente. Esto es la autocuración. Todo ser viviente tiende a equilibrar su salud una vez que ésta sufrió algún tipo de desarreglo. La persistencia de una patología es la que a la larga devendrá en enfermedad.

En el Zen Shiatsu hay un diagnóstico y un tratamiento que están basados en los principios de la Medicina Tradicional China. Hace miles de años que los chinos han descubierto que el ser humano es en su esencia energía y que ésta discurre por canales tanto dentro del cuerpo como fuera de él. Estos canales forman redes donde en algunos lugares están en la superficie y en otros más en profundidad. Por lo tanto desde la piel se puede acceder hacia los órganos y desde ellos a la piel. Esto sirve tanto para el diagnóstico como para el tratamiento.

En la superficie del cuerpo y a nivel muscular, los terapeutas Zen Shiatsu, recorremos estos canales o meridianos masajeándolos junto con los puntos de acupuntura o tsubos. El efecto es el de tonificar o dispersar la energía según el diagnóstico que hacemos al paciente, tanto en su espalda o en su “hara” o abdomen.

En esto se basa la autocuración: si hay un desequilibrio energético, con la tonificación y el dispersar desobstruimos un canal o varios canales donde la energía no corría con fluidez y la propia energía del paciente es la que devolverá el estado de salud al mismo.